¡Hola a todos, mis queridos amantes de la naturaleza y del campo español! Hoy vamos a sumergirnos en un tema que, a primera vista, podría parecer sencillo, pero que esconde una complejidad fascinante y, a menudo, sorprendente: la ecología de la caza de ciervos.
Quizás pienses que es solo un deporte o una tradición, pero te aseguro que es mucho, muchísimo más. Personalmente, he pasado incontables horas explorando nuestros montes y dialogando con expertos, y lo que he descubierto ha cambiado por completo mi visión.
No es un secreto que en muchas de nuestras sierras y dehesas, la población de ciervos ha crecido exponencialmente en los últimos años, creando un desequilibrio que amenaza no solo nuestros cultivos y la regeneración de los bosques, sino la salud de todo el ecosistema.
Es un desafío real y urgente que está afectando la biodiversidad y, sí, incluso la seguridad en nuestras carreteras. ¿Sabías que su sobrepoblación puede llevar a la erosión del suelo y a la desaparición de ciertas plantas, alterando por completo el paisaje que tanto amamos?
Se ha convertido en una pieza clave para entender la conservación y el futuro de nuestros entornos naturales. Prepárense para desentrañar juntos este entramado.
En las siguientes líneas, descubriremos por qué una gestión adecuada de estas poblaciones es vital para el equilibrio de nuestros ecosistemas y cómo podemos mirar hacia un futuro más sostenible.
El Dilema de la Población Cierva: ¿Una Bendición o una Amenaza?

Cuando la Naturaleza Pierde el Rumbo: Sobrepoblación y sus Consecuencias
A lo largo y ancho de nuestra querida península, desde las dehesas extremeñas hasta las serranías andaluzas, hemos sido testigos de un fenómeno que nos preocupa a quienes amamos el campo: el aumento descontrolado de las poblaciones de ciervos.
Es algo que, cuando lo ves con tus propios ojos, te das cuenta de la magnitud del problema. Paseas por el monte y, de repente, notas que la vegetación joven escasea, que los brotes de encinas y alcornoques están totalmente ramoneados.
Esto no es solo una anécdota, es una señal de alarma. Una población excesiva de ciervos compite ferozmente por los recursos, llevando a una degradación del hábitat que afecta no solo a su propia especie, sino a todo el entramado de vida que depende de ese ecosistema.
He hablado con ganaderos que ven cómo sus pastos desaparecen y con forestales que luchan por repoblar zonas donde los ciervos impiden que ningún árbol joven prospere.
Realmente, es desgarrador ver cómo una especie tan emblemática puede, por su abundancia, convertirse en una amenaza para la salud de su propio hogar.
Más Allá del Campo: El Impacto en Nuestros Caminos y Comunidades
Pero las consecuencias de esta sobrepoblación no se quedan solo en el corazón del monte. ¡Ah, no! Se extienden hasta nuestras carreteras y, en definitiva, a nuestras vidas cotidianas.
Estoy segura de que más de uno de vosotros ha tenido un susto en la carretera al encontrarse con un ciervo en plena calzada, ¡y es que es una situación realmente peligrosa!
Los accidentes de tráfico causados por la fauna silvestre, y en particular por los ciervos, se han disparado en los últimos años. Es algo que me toca de cerca, porque he visto las trágicas consecuencias de estos encuentros.
Además, la presión de estos animales sobre los cultivos es brutal. Imagina el trabajo de todo un año de un agricultor arruinado en una sola noche por una piara de ciervos.
La frustración y el desamparo de estas familias son palpables. Es un recordatorio de que la naturaleza y el ser humano están intrínsecamente ligados, y que el desequilibrio en un lado, inevitablemente, tiene repercusiones en el otro.
Me hace pensar en la importancia de encontrar soluciones que beneficien a todos, a los ciervos y a nosotros.
La Caza Inteligente: Más que un Deporte, una Necesidad Ecológica
Del Rifle al Equilibrio: Cómo la Gestión Cinegética Salva Ecosistemas
Muchos tienen una imagen quizás un poco simplificada de la caza, y lo entiendo, pero déjenme decirles algo que he aprendido de primera mano: la caza, cuando se hace bien y de forma responsable, es una herramienta fundamental de gestión ecológica.
No hablamos de salir al monte sin ton ni son, sino de una actividad planificada y regulada que busca mantener la salud de los ecosistemas. Cuando la población de ciervos supera la capacidad de carga del territorio, es decir, cuando hay más bocas que alimento disponible, la caza selectiva se convierte en una vía efectiva para restaurar el equilibrio.
Los biólogos y técnicos de campo con los que he charlado lo tienen clarísimo: sin una intervención humana, los ecosistemas se degradarían irremediablemente.
Me contaban que, al reducir la densidad de animales, se alivia la presión sobre la vegetación, permitiendo que el bosque se regenere y que otras especies, tanto animales como vegetales, vuelvan a prosperar.
Es un trabajo duro, que requiere conocimiento y ética, pero los resultados a largo plazo son asombrosos.
Aprendiendo del Pasado: Lecciones para una Caza Sostenible
Pensar en el futuro de nuestras sierras y dehesas implica, necesariamente, mirar al pasado y aprender de los errores y aciertos de quienes nos precedieron.
La historia de la gestión cinegética en España es rica y variada, y nos ofrece valiosas lecciones sobre cómo podemos hacer las cosas mejor. En mis recorridos por el campo, he tenido la suerte de conversar con cazadores de toda la vida, hombres y mujeres que han visto evolucionar el paisaje y las poblaciones de fauna.
Ellos me han enseñado que la clave está en la sostenibilidad. No se trata de eliminar, sino de gestionar. De entender los ciclos naturales, las capacidades del terreno y las necesidades de todas las especies.
He visto cómo en fincas donde se aplica una gestión cinegética ejemplar, la fauna no solo es abundante, sino que está sana y el ecosistema en su conjunto rebosa vida.
Es un enfoque que exige rigor científico, respeto por la naturaleza y una visión a largo plazo. Un equilibrio delicado, como un baile, donde cada paso cuenta para asegurar la continuidad de nuestra increíble biodiversidad.
El Bosque Habla: Señales de Alerta que no Podemos Ignorar
Comedores de Brotación: El Precio de un Festín Ilimitado
Si uno sabe observar, el bosque siempre nos está mandando mensajes, y cuando hay demasiados ciervos, ¡vaya si nos los manda! Una de las señales más evidentes y, a mi parecer, más tristes, es el ramoneo excesivo.
Imaginen un ejército de ciervos hambrientos comiendo sin control los brotes tiernos y las hojas bajas de los árboles y arbustos. El resultado es devastador.
Los árboles jóvenes no tienen la oportunidad de crecer, y las especies más palatables, es decir, las que más les gustan a los ciervos, sencillamente desaparecen.
He paseado por zonas donde los encinares, tan característicos de nuestro paisaje, muestran una línea de “cebrado” perfecta, donde no hay ni un solo brote por debajo de la altura a la que llegan los ciervos.
Es como si el bosque tuviera una herida abierta, que no termina de cicatrizar. Esto no solo afecta la estética del paisaje, sino que compromete seriamente la capacidad del ecosistema para regenerarse y mantener su vitalidad.
Es una situación que me provoca una mezcla de preocupación y una profunda necesidad de actuar.
La Danza de la Biodiversidad: Cuando una Especie Domina Demasiado
El equilibrio natural es como una compleja coreografía donde cada especie tiene su papel, su momento y su espacio. Pero cuando una especie, como el ciervo, se reproduce sin control y su número se dispara, esa danza se rompe, y el resto de los bailarines sufren las consecuencias.
He visto cómo, en zonas de alta densidad de ciervos, otras especies herbívoras más pequeñas, como el corzo o la liebre, disminuyen drásticamente porque no encuentran alimento suficiente o se ven desplazadas por la competencia.
Incluso algunas aves que anidan en el sotobosque se ven afectadas porque la estructura de la vegetación cambia tanto que ya no encuentran refugio. Es una reacción en cadena, un efecto dominó que va mermando la riqueza de nuestro entorno.
Lo que para el ciervo es un festín, para el resto de la fauna y flora puede ser una tragedia silenciosa. Es ahí donde entendemos que la gestión no es solo para el ciervo, sino para preservar la sinfonía completa de la vida salvaje que tanto nos embelesa.
Mi Ventana al Campo: Observaciones Personales y Voces Expertas
Historias de Guardas y Ganaderos: La Realidad del Día a Día
Cuando uno se adentra en el corazón de nuestros montes y dehesas, no solo encuentra paisajes impresionantes, sino también historias de vida, de lucha y de un profundo conocimiento de la naturaleza.
Tengo la fortuna de haber compartido horas con guardas de campo y ganaderos, y sus relatos son un tesoro de sabiduría práctica. Ellos son los primeros en notar los cambios, los que sienten en su propia piel los efectos de la sobrepoblación de ciervos.
Recuerdo a Manolo, un guarda de Sierra Morena, que me contaba cómo hace veinte años la densidad de ciervos era mucho menor y el monte se regeneraba solo.
Ahora, me decía con una mezcla de resignación y preocupación, cada día es una batalla para que los árboles jóvenes no sean devorados. Y las quejas de los ganaderos por los daños en sus cultivos, ¡ay, esas son constantes!
Esas conversaciones te abren los ojos a una realidad que a veces, desde la ciudad, nos cuesta ver. Me he dado cuenta de que el verdadero conocimiento no solo está en los libros, sino en la experiencia de quienes viven cada día el campo.
Descubriendo el Lado Oculto: Lo que Nadie Te Cuenta de la Gestión Faunística

La gestión de la fauna es un mundo fascinante y complejo, mucho más allá de lo que la gente suele imaginar. Cuando hablo con ingenieros forestales y biólogos especializados, me doy cuenta de la cantidad de variables que hay que tener en cuenta: la calidad del suelo, la pluviometría, la presencia de depredadores naturales, la genética de las poblaciones…
Es una ciencia en sí misma. Me han explicado cómo se hacen los censos de población, que no es solo contar ciervos, sino estimar la natalidad, la mortalidad, la estructura de edades…
Es como un gigantesco rompecabezas donde cada pieza es vital. Lo que a menudo no se cuenta es el esfuerzo y la inversión que hay detrás para que un ecosistema se mantenga sano.
Los tratamientos selvícolas para mejorar el hábitat, la creación de puntos de agua, la siembra de cultivos específicos para fauna… todo eso forma parte de una gestión integral que busca el bienestar de todas las especies.
Personalmente, me he sentido inspirada por la pasión y el compromiso de estos profesionales que dedican su vida a nuestros montes.
Estrategias de Futuro: Hacia un Entorno Sostenible para Todos
Innovación en el Campo: Tecnología y Conocimiento al Servicio del Ciervo
Mirar hacia el futuro de nuestros entornos naturales implica abrazar la innovación y poner la tecnología al servicio de la conservación. Lejos de la imagen de un campo anclado en el pasado, nuestros montes están empezando a incorporar herramientas de vanguardia que nos permiten entender mejor a los ciervos y gestionar sus poblaciones de una forma más precisa y ética.
He visto cómo se utilizan drones para realizar censos aéreos, cámaras de fototrampeo que nos dan información valiosísima sobre el comportamiento de los animales sin molestarlos, e incluso sistemas de información geográfica (SIG) que permiten a los gestores visualizar y analizar el hábitat de una manera que antes era impensable.
No es ciencia ficción, ¡es una realidad que ya está transformando la forma en que cuidamos de nuestra fauna! Esta combinación de conocimiento tradicional y tecnología moderna me llena de esperanza, porque creo firmemente que es el camino para encontrar soluciones más efectivas y sostenibles.
Es emocionante ver cómo la ciencia nos da nuevas herramientas para cuidar lo que tanto amamos.
Educar para Conservar: La Clave para un Mañana Equilibrado
Pero más allá de la tecnología y la ciencia, hay un pilar fundamental sobre el que se debe asentar cualquier estrategia de futuro: la educación. De nada sirve tener las mejores herramientas si no hay una conciencia colectiva sobre la importancia de la conservación y la necesidad de gestionar nuestras poblaciones de fauna.
Es un tema que me apasiona porque he comprobado en mis propias carnes cómo el desconocimiento puede generar prejuicios y dificultar el avance. Creo firmemente que debemos acercar la realidad del campo a la sociedad, explicar con claridad por qué ciertas acciones son necesarias y cómo todos, de una forma u otra, estamos interconectados con nuestros ecosistemas.
Es vital que desde los más jóvenes hasta los adultos entendamos que el equilibrio de los ciervos no es solo cosa de cazadores o ecologistas, sino una responsabilidad compartida.
Organizar visitas guiadas, charlas en colegios, jornadas de sensibilización… cualquier iniciativa que fomente el respeto y el entendimiento hacia la naturaleza es un paso adelante.
Yo misma, con este blog, intento poner mi granito de arena para desmitificar y educar, porque sé que un futuro sostenible pasa por un presente informado y consciente.
Los Ciervos y el Cambio Climático: Un Reto Adicional para Nuestros Montes
Adaptación y Vulnerabilidad: Cómo el Clima Afecta a Nuestras Poblaciones
Como si los desafíos actuales no fueran suficientes, el cambio climático ha añadido una capa extra de complejidad a la gestión de las poblaciones de ciervos en España.
Es un tema que me preocupa profundamente, porque he visto con mis propios ojos cómo los eventos climáticos extremos –sequías prolongadas, olas de calor intensas, inviernos atípicos– están alterando los patrones naturales.
Estas condiciones afectan directamente la disponibilidad de alimento y agua, lo que hace que los ciervos se vean obligados a desplazarse a zonas donde antes no estaban, o a concentrarse en puntos concretos, aumentando la presión sobre esos recursos.
La debilidad de los animales debido a la falta de alimento los hace más vulnerables a enfermedades y parásitos, algo que puede diezmar poblaciones enteras.
Es un círculo vicioso que nos obliga a repensar todas nuestras estrategias de gestión. Ya no podemos solo pensar en el número de animales, sino también en cómo el entorno cambiante les afectará y cómo podemos ayudarles a adaptarse.
Un Enfoque Holístico: Integrando el Clima en la Gestión de la Fauna
Ante un escenario tan cambiante y desafiante, la única respuesta posible es adoptar un enfoque verdaderamente holístico, que integre las variables climáticas en cada decisión de gestión de la fauna.
Los expertos con los que he tenido la oportunidad de debatir sobre este tema insisten en la necesidad de monitorizar de cerca cómo el clima afecta a las poblaciones de ciervos y a su hábitat.
Esto implica, por ejemplo, desarrollar modelos predictivos que nos permitan anticipar los efectos de una sequía o una helada, y así poder actuar con antelación, quizás proporcionando puntos de agua suplementarios o gestionando de forma más intensiva la población antes de que la escasez haga estragos.
También es crucial fomentar la resiliencia de los ecosistemas, promoviendo la diversidad vegetal y la salud del suelo, para que puedan soportar mejor los embates del cambio climático.
Es un trabajo a largo plazo, sin duda, que exige visión, recursos y una colaboración sin precedentes entre científicos, gestores y la sociedad. Es un reto gigantesco, pero estoy convencida de que con compromiso, podremos proteger la riqueza de nuestra fauna para las generaciones venideras.
| Aspecto Ecológico | Sin Gestión de Ciervos (Sobrepoblación) | Con Gestión de Ciervos (Población Equilibrada) |
|---|---|---|
| Regeneración Forestal | Deterioro severo, escasa o nula regeneración de árboles jóvenes por ramoneo excesivo. | Regeneración natural saludable, diversidad de especies arbóreas y arbustivas. |
| Biodiversidad Vegetal | Pérdida de especies sensibles, dominancia de plantas resistentes al ramoneo, empobrecimiento florístico. | Flora variada y rica, presencia de especies delicadas y un ecosistema vegetal robusto. |
| Salud de la Población Cierva | Animales débiles, menor peso, mayor susceptibilidad a enfermedades y parásitos por competencia por alimento. | Ciervos más sanos, mayor tamaño y peso, baja incidencia de enfermedades, población vigorosa. |
| Erosión del Suelo | Aumento de la erosión debido a la pérdida de vegetación que fija el suelo y el pisoteo constante. | Suelo más estable y fértil gracias a la cobertura vegetal adecuada y la menor presión. |
| Interacciones con Otros Animales | Impacto negativo en la fauna menor (aves, pequeños mamíferos) al alterar su hábitat y fuentes de alimento. | Coexistencia equilibrada con otras especies, favoreciendo la cadena trófica y la diversidad animal. |
Para Concluir
¡Vaya viaje hemos hecho hoy por el fascinante y complejo mundo de la ecología de la caza de ciervos! Espero de corazón que estas reflexiones te hayan abierto los ojos, como a mí me los abrieron en su día, a una realidad que va mucho más allá de lo que se ve a simple vista. Hemos descubierto que gestionar las poblaciones de ciervos no es un capricho, sino una necesidad vital para la salud de nuestros queridos ecosistemas españoles. Es un equilibrio delicado, una danza entre la naturaleza y la mano humana, donde cada paso cuenta para asegurar un futuro próspero para nuestra fauna y flora.
Información Útil que Deberías Conocer
1. La sobrepoblación de ciervos no solo afecta a los bosques, sino que impacta directamente en nuestra seguridad vial. Los accidentes con fauna silvestre, especialmente con ciervos, han aumentado significativamente en zonas rurales y de montaña en España, convirtiéndose en una preocupación creciente para las autoridades de tráfico. Las colisiones pueden causar daños materiales graves e incluso tragedias personales, lo que nos obliga a estar mucho más atentos al volante, sobre todo al amanecer y al anochecer, que es cuando tienen más actividad. Realmente, es un problema que nos afecta a todos y que subraya la necesidad de una gestión integral.
2. La gestión cinegética moderna, lejos de ser una actividad sin control, se apoya en rigurosos estudios científicos y planes técnicos. Biólogos y veterinarios trabajan codo con codo con los gestores de fincas para determinar las densidades óptimas, la estructura de edades y sexos de las poblaciones, y las medidas sanitarias necesarias para asegurar la vitalidad de la fauna. Se utilizan métodos como los censos nocturnos con focos, los conteos en batidas o la telemetría, para tener una fotografía lo más real posible del estado de los animales. Este enfoque basado en datos es crucial para tomar decisiones informadas y sostenibles, y es algo que me llena de confianza cuando veo el compromiso de los profesionales del campo.
3. El ramoneo excesivo es una de las señales más claras de sobrepoblación. Cuando los ciervos devoran los brotes tiernos de árboles y arbustos de forma indiscriminada, la capacidad de regeneración del bosque se ve comprometida. Esto es especialmente grave en especies emblemáticas de la Península Ibérica como la encina o el alcornoque, cuyos futuros montes se ven amenazados. He presenciado en mis propios ojos zonas donde el sotobosque es inexistente, creando un “desierto” bajo los árboles más grandes que impide la diversidad vegetal y refugio para otras especies. Es una herida visible en el paisaje que grita la necesidad de intervención.
4. El cambio climático introduce una variable adicional en la gestión de los ciervos, afectando su hábitat y disponibilidad de recursos. Sequías más prolongadas y eventos extremos alteran los patrones de alimentación y reproducción, empujando a los animales a buscar alimento en zonas agrícolas o urbanas. Esto no solo intensifica los conflictos con los humanos, sino que también aumenta el estrés de los animales, haciéndolos más susceptibles a enfermedades. Adaptarse a estas nuevas condiciones requiere una visión de futuro, investigando especies vegetales más resistentes o creando puntos de agua suplementarios. Es un desafío gigante, pero que no podemos ignorar si queremos preservar nuestra biodiversidad.
5. La educación ambiental juega un papel fundamental para cambiar la percepción pública sobre la gestión de la fauna. Es esencial que la sociedad entienda que la caza controlada, en muchos casos, es una herramienta ecológica necesaria para mantener el equilibrio de los ecosistemas, no solo un deporte. Promover visitas a fincas donde se realiza una gestión ejemplar, organizar talleres o charlas divulgativas, y utilizar plataformas como este blog para desmitificar y explicar las realidades del campo, son pasos cruciales. Solo a través del conocimiento y el diálogo podremos construir un futuro donde el ser humano y la fauna coexistan en armonía y respeto mutuo.
Puntos Clave a Recordar
En definitiva, mis queridos amigos, la gestión de la población de ciervos en España es una cuestión de vital importancia para la salud de nuestros ecosistemas. No es un tema simple, sino un complejo entramado donde intervienen factores ecológicos, sociales y económicos. La sobrepoblación amenaza la regeneración forestal, la biodiversidad y nuestra propia seguridad, mientras que una caza responsable y planificada emerge como una herramienta indispensable para restaurar el equilibrio. Es fundamental que entendamos que actuar en el presente es invertir en el futuro de nuestros paisajes, nuestra fauna y nuestra calidad de vida. La innovación tecnológica y una sólida educación ambiental son nuestras mejores aliadas para asegurar que las próximas generaciones puedan disfrutar de la riqueza natural que tanto amamos y que con tanto esmero debemos proteger. ¡Gracias por acompañarme en este recorrido, y espero que te haya resultado tan enriquecedor como a mí me resulta compartirlo contigo!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ¿Por qué la sobrepoblación de ciervos se ha vuelto un problema tan urgente y complejo en nuestros paisajes españoles?
R: ¡Ay, amigos, esta es una pregunta que me hacen constantemente! Y la verdad es que la situación es más delicada de lo que parece. Cuando la población de ciervos crece sin un control natural, como ocurría antaño con la presencia de grandes depredadores que hoy escasean, el ecosistema sufre un desequilibrio brutal.
He visto con mis propios ojos, y mis charlas con guardabosques y ecólogos me lo han confirmado, cómo el exceso de ciervos impacta directamente en la vegetación.
Se comen los brotes jóvenes de árboles y arbustos, impidiendo que el bosque se regenere. Esto no solo altera el paisaje que tanto nos gusta, sino que lleva a la desaparición de ciertas plantas, afectando a la biodiversidad y, en cascada, a otras especies que dependen de ellas.
Además, la presión constante sobre la flora puede provocar erosión del suelo, especialmente en zonas áridas. Pero no solo eso, ¡la cosa va más allá! Pensemos en nuestros agricultores y ganaderos; los daños en cultivos y pastos son enormes, y también aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades entre la fauna silvestre y el ganado, como la tuberculosis.
Y, por supuesto, no podemos olvidar la seguridad vial; el aumento de accidentes de tráfico por colisiones con ciervos es una triste realidad en muchas de nuestras carreteras.
Es un entramado de problemas que nos obliga a actuar.
P: ¿Es la caza realmente una solución viable para este desequilibrio, o existen otras alternativas de gestión para los ciervos?
R: ¡Qué dilema, verdad! Entiendo perfectamente que a muchos les cueste ver la caza como una herramienta de conservación, y yo mismo he reflexionado mucho sobre ello.
Sin embargo, mi experiencia en el campo y la evidencia científica me dicen que, en el contexto actual de nuestros ecosistemas, la caza controlada y selectiva es, a menudo, una necesidad.
En España, donde la presencia de grandes depredadores como el lobo es limitada o ausente en muchas zonas, el ser humano debe asumir ese papel regulador para evitar la sobrepoblación.
He visto cómo, cuando se prohíbe la caza sin una alternativa efectiva, como ocurrió en algunos Parques Nacionales, las poblaciones de ungulados se disparan, llevando a una degradación severa del hábitat.
Se han estudiado otras opciones, como la anticoncepción, pero para especies tan prolíficas y polígamas como los ciervos, su efectividad a gran escala es, por el momento, muy limitada.
La clave está en una gestión cinegética planificada y ética, donde se seleccionan ejemplares para mantener la salud y el equilibrio de la población, no solo pensando en el número, sino también en la calidad genética y la estructura de edades y sexos de los rebaños.
¡Es la herramienta que tenemos para proteger el monte!
P: ¿Qué beneficios concretos obtenemos, tanto la naturaleza como nosotros, de una gestión adecuada de las poblaciones de ciervos?
R: ¡Esta es la parte que más me entusiasma compartir! Cuando se hace bien, los beneficios son tangibles y se sienten en todo el ecosistema y en nuestras comunidades rurales.
En primer lugar, y esto es algo que me llena de alegría al observarlo, nuestros bosques y dehesas recuperan su vitalidad. Al reducir la presión de la herbivoría excesiva, las plantas jóvenes tienen la oportunidad de crecer, y la flora se vuelve más diversa y robusta.
Esto, a su vez, favorece a un sinfín de especies de aves, insectos y pequeños mamíferos que dependen de esa vegetación. ¡La biodiversidad se dispara! Otro beneficio directo es la disminución de los daños a la agricultura.
Nuestros agricultores pueden respirar más tranquilos al ver sus cultivos protegidos, lo que es vital para la economía rural. Y, por supuesto, no podemos olvidar la salud de los propios animales.
Una población controlada es una población más sana, con menos estrés por la competencia por el alimento y menos riesgo de propagación de enfermedades.
También contribuye a mejorar la seguridad en nuestras carreteras, reduciendo los accidentes con fauna. Más allá de lo ecológico, la caza sostenible también genera importantes beneficios socioeconómicos en el medio rural a través de licencias, permisos y el turismo cinegético, que se pueden reinvertir en la propia conservación.
En definitiva, una buena gestión de ciervos es una inversión en un futuro más verde, más seguro y más próspero para todos.






